
Es agosto, los niños llevan semanas en casa y una noche te sorprende un pensamiento que no le contarías a nadie: «no puedo más con mis hijos». Tiene nombre —burnout parental—, le pasa a muchísima más gente de la que crees y tiene salida. Qué es exactamente, por qué el verano lo dispara, cuáles son sus señales de alarma y por dónde se empieza a salir del agotamiento, desde la mirada de la terapia Gestalt.

El phubbing —ignorar a quien tienes delante por atender al móvil— se ha colado en la vida de muchas parejas casi sin que se den cuenta. No rompe la relación de un golpe: la va dejando sin riego, gota a gota. Por qué duele tanto algo aparentemente tan pequeño, cuáles son las señales de que la pantalla se ha sentado entre vosotros y qué podéis hacer para recuperar la presencia y el contacto real, desde la mirada de la terapia Gestalt.

La disponibilidad emocional no tiene que ver con ser padres perfectos. Tiene que ver con ser accesibles emocionalmente. Con transmitir a nuestros hijos que lo que sienten importa. Que sus emociones tienen un espacio seguro donde pueden expresarse sin miedo a ser juzgados. Porque, aunque el mundo haya cambiado muchísimo en las últimas décadas, hay algo que sigue siendo igual de importante para un niño o para un adolescente: sentirse visto, escuchado y comprendido.
